Los gurús tomaron la palabra en la II Conferencia Internacional de Software Libre de Málaga, en una mesa redonda en la que analizaron el futuro de estos sistemas y en la que se abordaron temas como la proliferación de licencias, el derecho de privacidad, la estandarización de los protocolos y la extensión del uso de estas aplicaciones abiertas a soportes como el móvil, la televisión y otros dispositivos.
El fundador del proyecto High-Availability (HA) para Linux y programador del proyecto de software libre Heartbeat, Alan Robertson, partió de la premisa de que en la actualidad todavía hay muchos usuarios que no saben que están utilizando estos sistemas, por lo que consideró necesario dar a conocer estos programas "que funcionan mejor que los licenciados y de los que cada vez hay más, convirtiendo el software libre en una mercadería". Robertson, que trabaja en el Centro de Tecnologías Linux de IBM, donde dirige los proyectos de fuente abierta, aseguró que la competencia hará que en el futuro "sólo sobrevivan los verdaderamente robustos que se unan a la explosión de este movimiento, ya que sólo en la libertad digital es posible la evolución y la convergencia".
Crecimiento
En parecidos términos se manifestó el representante de la compañía HP, Bdale Garbee, responsable de que Linux sea uno de los componentes clave de las futuras arquitecturas de producto de la empresa. Garbee afirmó que el nombre que se utilice da igual, "porque lo que se espera es que haya libertad en cuanto al uso y el desarrollo del software, y uno gana libertades desde el momento en que puede elegir este tipo de sistemas". En su opinión, las fuentes abiertas han posibilitado la colaboración de colectivos que hacen sus aportaciones a los distintos proyectos de desarrollo de estos programas, "en una comunidad que sigue creciendo día a día".
El líder del sistema operativo Debian, Branden Robinson, insistió también en este concepto, al hablar de que "cada vez va a haber más ONGs interesadas en el desarrollo de este tipo de comunidades y organizaciones que apoyen el desarrollo de software libre".
Robinson recordó el éxito de "Creative commons", una organización no gubernamental que desarrolla planes para ayudar a reducir las barreras legales de la creatividad por medio de nueva legislación y de las nuevas tecnologías.
La privacidad, a debate
Como efecto negativo de la proliferación de estos sistemas abiertos, Robinson adelantó los conflictos sobre los derechos de propiedad y la privacidad. Sobre este asunto, indicó que la proliferación de licencias para los programas es "arena en la rueda de la comunidad del software libre, por lo que no hacen falta más que unas pocas licencias que sean compatibles" al tiempo que alertó ante la "amenaza de las patentes americanas". Se mostró preocupado por la privacidad de los contenidos que circulan por Internet, y por quién se encargará de controlar que las empresas no hagan uso de ellos para que los usuarios puedan tener confianza al interactuar con la Red.
El representante del sistema operativo basado en Linux Ubuntu, Jeff Waugh, explicó cómo es el trabajo en las distintas comunidades de desarrollo de aplicaciones abiertas, en las que se busca "que el mayor número posible de audiencias pueda aprovecharse lo máximo de la comunidad libre, enfocando la libertad no sólo hacia personas que conocen la importancia de las fuentes abiertas sino también hacia aquellas que no la conocen tanto".
Para ello, ante el avance de los nuevos soportes electrónicos (PDAs, grabadoras digitales, móviles...), Waugh agregó que el futuro de estos sistemas pasa por adaptarse a la televisión y el móvil: "Esperamos que se construya una plataforma de hardware abierto donde se pueda colocar 'software' abierto para promover su uso", sentenció. Waugh señaló también que para Ubuntu es importante que una distribución de software libre esté en todas partes al mismo tiempo.
Por su parte, el directivo de la compañía Sun Microsystems, Simon Phipps, se refirió a otros proyectos en el ámbito del software libre "que llevan utilizándose muchos años y que la gente no conoce, como Gnomo" y alertó ante el riesgo de confiar en las fuentes abiertas, porque en muchas ocasiones se introducen códigos ocultos. Por ello, apostó por la estandarización o normalización de datos, documentos, protocolos y formatos enfocados a los sistemas abiertos.
Pisani, abogado del diablo
En la sesión de ayer ejerció como "abogado del diablo" el periodista Francis Pisani, que imparte cursos en las universidades estadounidenses de Berkeley y de Standford y en la universidad Iberoamericana de México, y para quien "tal pueda haber cierta intransigencia en el movimiento del software libre frente a otro tipo de soportes". "¿Hay elementos de fundamentalismo en este ámbito?", se preguntó de forma retórica.
Además, el periodista, que colabora con "Ciberpaís", "Reforma" de México y "Le Monde´s website", criticó a quienes de forma pragmática pueden utilizar los sistemas abiertos en su propio beneficio y alertó ante los intentos de control por parte de los poderes económicos o políticos. Frente a la exclusión, defendió la "integración", de la que puso como ejemplo algunas de las peripecias sufridas por Sancho Panza con El Quijote.